Lo que importa no es dónde, sino cómo.
Las paredes eran de color prado y la piscina se asemejaba más a un estanque de agua verde con tortugas, una tomando el sol, la otra nadando. Del jardín emergía una planta de sopa fría junto a un pozo de agua con gas a la sombra de un árbol de raíces quilométricas que serpenteaban por debajo del forjado y con una copa levantada brindando por la nube que se dejará caer en forma de rocío por la mañana, que es cuando abraza al monte con silueta de corona, justo en frente del indio rocoso que duerme por el día y por la noche sueña con voz baja.










3 notas a pie de página:
Todo puede ocurrir. Un abracito tortugoso (lento pero contundente).
¡Ocurrirá! Y estás invitadísima, así que ya puedes ir haciendo una lista de excusas, que ninguna valdrá:)
Gracias Airum por tu posteo en mi espacio de bloguer. El tuyo me ha encantado. Volveré. Amenazo con volver. Un abrazote. Tino
Escribir comentario
Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.