como un buda sin cuerpo que hace las paces con la tierra
en mitad de una niebla que decora el valle de escarcha
camino hacia el otoño con las manos llenas de frío
oliendo la vega entera con los ojos
a ritmo de derbak o de piano
y sin usar siquiera una palabra
me adentro en el enjambre de raíces
donde el sonido huye de su sombra
hasta quebrar la piel en el costado
para dejar salir a los fantasmas
y resurgir del lodo entre olivares
trepando por las trenzas de sus olas
mientras lorenzo teje la mañana
en su telar de pájaros cantores
que duermen al cobijo de las copas
en árboles de viento que se estiran
hacia el manjar de luz que llueve ahora










2 notas a pie de página:
Mucho endecasílabo! Me ha gustado, Nuria, pues se lee muy bien.
Un abrazo!
Un abrazo, José Antonio, gracias por pasearte por aquí :)
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